Si
es con alguien que quieres lo vas a disfrutar más, porque sentirás ésas
mariposas de las que muchas veces has odio hablar y ése calor que corre por
todo el cuerpo y no te deja respirar.
Póngase
frente al sujeto al que pretende abrazar, nunca por la espalda a menos que
exista intimidad. Si gusta haga contacto visual, aunque lo más probable es que
no puedas hablar pero tranquilo, no es
necesario. Acérquese seguro y con cuidado, no es tan difícil ya verá. Flexione
levemente el codo estirando el brazo parcialmente, repita la acción en el otro
brazo. Deberá atraer el cuerpo del sujeto hacia su cuerpo para esto coloque su
pecho lo más cerca posible del pecho ajeno. Acérquese más, pase sus brazos
alrededor del cuerpo del otro hasta que sus manos se vuelvan a encontrar. Éste
es el momento ideal para mostrar lo que sea que quiera mostrar, si ya le fue
permitido llegar hasta aquí qué malo puede pasar? Si se trataba de una despedida es recomendable
estrechar un poco más, pues ése será el método más práctico de conservar algo
suyo hasta que regrese y la forma más efectiva de hacerse extrañar un poco. Si
la cosa es pasional, tenga por seguro que su cerebro dejará de actuar. Es
recomendable ir aumentando paulatinamente la intensidad y de vital importancia
ser preciso pues de eso dependerá el éxito final. Las manos y los besos cobrarán evidente protagonismo, pero no hay
que apresurarse lo bonito está en disfrutar el placer incomparable de tenerse
ambos. Y si sólo se trata de un gesto sincero
o el pretexto más sutil y menos comprometedor
de remplazar algún beso pues adelante, maneras hay muchas lo importante
está en transmitir.